La Guía del Sedentario Galáctico

Porque lo de Resurgiendo ya estaba demasiado visto

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Suspensión de la incredulidad

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Suspensión de la incredulidad es una expresión que representa la voluntad de un sujeto para dejar de lado (suspender) su sentido crítico, ignorando inconsistencias de la obra de ficción en la que se encuentra inmerso (como por ejemplo la existencia del unicornio), permitiéndole adentrarse y disfrutar del mundo expuesto en la obra. El término se ha aplicado tradicionalmente a la literatura, al cine y al teatro, pero también puede aplicarse al ámbito de los videojuegos.

Es usual (al menos en inglés) encontrar la expresión escrita en su forma completa, «suspensión voluntaria de la incredulidad» (willing suspension of disbelief). Sin embargo, el término «voluntaria» resulta redundante, por lo que suele omitirse.

Suspensión de la Incredulidad – Wikipedia

Todos sabemos lo que es la suspensión de incredulidad, y los límites que ésta tiene. Somos perfectamente capaces de “creer” que exista Superman, pero se nos hace increíble que nadie reconozca a éste tras las gafas de Clark Kent. Todos hemos sido capaces de creer en Goku, en Spiderman, en Harry Dresden, pero casi siempre hay algo que nos chirría. Algo que nos hace decir “¿pero qué cojones?”.

Ahora, viendo Smallville, acabo de encontrar una de las cosas más increíbles de toda la serie. No es el hecho de que todos estén cachitas/fibrados/buenorros, o el hecho de que haya más kriptonita en Smallville que coltán en todo África. Tampoco es esa maravillosa suerte de Clark, que hace que su secreto sea milagrosamente un secreto, ya que todos los que lo conocen acaban muertos o en el manicomio.

No, hijos míos, el verdadero punto donde se ha roto mi suspensión de incredulidad está en un capítulo de la tercera temporada. Y aquí vienen spoilers:

A Lana la pisotea un caballo repetidas veces, quedando ésta con una pierna rota por cuatro sitios, teniendo incluso que pasar por quirófano por lo que nos dan a entender. En un jodido mes ya vuelve a estar caminando, incluso sin muletas. Yo llevo la escayola desde hace cinco semanas y no sé cuándo volveré a salir a la calle. Puta ficción.

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Written by stygyan

marzo 24, 2010 at 6:49 pm

Una decepción como otra cualquiera

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Como bien puede atestiguar mi querido novio, ando un tanto obsesionado con cierta película que va a salir en breve, Furia de titanes. Qué demonios. Espada, magia, dioses enfurecidos, efectos especiales, y una música tremenda. Aquí os pongo el trailer. En guiri, por supuesto.

Es genial el trailer. Está muy currado. Especialmente la escena del escorpión dando aguijonazos sincronizados con la música. Música toda jeviosa y metalera, por supuesto.

Ahora es cuando viene la decepción. Luego de buscar un poco descubro el nombre de la canción: The worm and the bird por unos tal “The used”. La busco en Spotifiy. Y me sale ésto.

Dios. Eso no es una voz, ni es nada. Eso es la mejor manera de joder una canción chula. Puto autotuning, putas voces chirriosas, putos pseudometaleros.

Written by stygyan

marzo 14, 2010 at 2:45 am

Y el enano creció

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¿Sabéis esa frase que dice “pongo un circo y me crecen los enanos? Os prometo que nunca, nunca, había tenido una racha como ésta en mi vida.

Primero, como ya sabéis, me rompo la pierna. Por tercera vez. Lo que no sabéis es que luego de seis meses de paro, me llamaron para dos entrevistas de curro. El día siguiente a romperme la pierna. Con dos cojones, ala. Y encima una de las dos prometía muchísimo.

Pero claro, ahí no acaba la cosa. Ojalá. A principios de semana recibimos visita del amable fontanero. Gracias a un error de éste (1) nos quedamos sin electricidad dos días. Sin ordenador, sin Internet, sin siquiera luz para leer. Y yo sin poder moverme de mi cuarto.

Dos días después, se me quema el cargador del macbook. Ahora, sin portátil.

Y encima me piden un trabajico con urgencia para el martes. Así que con todas las fuerzas que soy capaz de reunir, me pongo en el sobremesa. Sólo para que el teclado no funcione bien. Y lo mejor de todo: al intentar arreglarlo me lo termino de cargar.

Ahora no sé qué hacer o qué decir. Al menos me traerá Dani un teclado esta tarde. Y ya me llegará el cargador que pedí por eBay(2).

(1) No puedes decirle a voz en grito a una persona de 72 años que cierre la llave de paso. No sin al menos asegurarte de que lo ha hecho antes de empezar a quitar tubos.

(2) Todavía ando esperando los auriculares que compré hace un mes. Y me responden que los envíos a España tardan casi dos meses. ¿Me los traen en catamarán a través del Atlántico o qué?

Written by stygyan

marzo 13, 2010 at 2:09 pm

Publicado en A la hoguera, Miscelánea

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En la sima del aburrimiento

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Hace una semana, yo era una persona muy diferente. No sólo a como soy ahora, sino a como era antes. Estaba buscándome ocupaciones donde no las había, y no paraba ni un minuto en casa.

Por las mañanas, con el portátil a la UPO, para trabajar allí mientras le hacía compañía a Dani. A la calle, también, a buscar puntos FON – una larga historia(1). A reuniones del INEM varias. A hacer fotos. A ir de compras. A quedar con amigos y no tan amigos. A arreglar ordenadores. A hacer planes con precisión milimétrica, porque si no no cabían en la agenda.

Debo reconocer que me quejaba. Que a fin de cuentas, quería algo de tiempo libre para tirarme en la cama, o para leer un rato, o qué sé yo. Y de repente, otra vez la pierna rota.

Yo quería descansar, pero no de esta forma. Quería descansar, pero por elección, no por obligación. Quería tener un rato para leer o chatear o escuchar música tranquilo, no veinticuatro horas.

No, no sé qué hacer con este tiempo libre que tengo en las manos. No sé qué hacer, tirado como estoy en la cama sin poder levantarme.

Y escribo todo esto para apuntar lo más obvio de lo obvio: se aceptan visitas, mamones. Tengo un Scrabble, pero podéis aportar lo que queráis. Eso sí, al que me traiga una cinta para andar o el Twister, le arreo de muletazos.

Vamos, hombre.

(1) La historia incluye sexo y sordidez. Sí, como lo oís. No sé por qué, pero dos de los puntos FON de Sevilla están sitos exactamente en las calles de las putas – nunca me he sentido tan deseado en mi vida, ¿eh?(2)

(2) Sí, es ironía. Si las pobres hubieran sabido el contenido de mi cartera me hubieran echao a patás.

Written by stygyan

marzo 1, 2010 at 9:24 pm

Estereotipos

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Ayer sábado pasó una cosa bastante curiosa. Estábamos Dani y yo tomando un café en Starbucks – como siempre – y haciendo manitas cuando una chica que estaba sentada delante nuestro nos dijo…

Os queréis mucho, ¿verdad?

Con esa obviedad afirmante, empezó una conversación. Blablabla por aquí, blablabla por allá, etcétera. No voy a decir que no fuera una persona interesante – en cierto modo lo era – pero asimismo deseábamos que nos dejara tranquilitos un rato. No por nada, ¿eh? Simplemente era por aquello de “la parejita feliz desea estar en modo parejita feliz y a solas, gracias.”

No os olvidéis de sietecincuentaydos, ¿eh? Que sigue en marcha.

No, en cierto modo tenía algo de interesante la muchacha. Lo malo es que lo más interesante era la forma en que tenía amueblada su cabecita; la mujer, más que una mujer, parecía una colección de estereotipos con patas.

Primero, saltó el tema ropa. No sé qué demonios le pasaría a la chica por la cabeza, pero luego de una charlita sobre “Rau no sabe combinar la ropa” o “Si no fuera por Dani aún seguiría con camisetas de Iron Maiden por la calle”(1), nos preguntó, atentos…

¿Vosotros os dedicáis a la moda, no?

Sí. A la moda. Somos gays – por lo tanto, y lógicamente, nos tenemos que dedicar a la moda. Jodidos Victorio y Luchino.

¡Ya soy gafapasta!

Tengo pinta de diseñador de moda, ¿eh? ¡Por los cohones de John Wayne!

Luego le dijimos a qué nos dedicábamos, y saltó el segundo estereotipo de la noche…

Vosotros los informáticos, ¿sabéis lo que pasa?, es que pensáis de una manera diferente. Analizáis mucho más las cosas, parecéis más fríos…

¡Es cierto! ¡Es cierto! ¡Todo aquel que trabaje con ordenadores es un puto friki nerd! ¡Qué cojones un nerd, un jodido robot!

No todos somos Moss. En serio.

Pero atentos, que aquí no termina la cosa, porque todavía tenía que llegar la música. Sí, la música. Que nos vuelve mágicos (2). A mí ya me conocéis, a través del blog, y a mi chico… bueno, Panic at the Disco, Fall out boy, algo de rock, etcétera.

Pues señores, según esta mujer somos diferentes. Oh sí, diferentes. Según esta muchacha, siendo gays y jóvenes, nos debería gustar la Jurado y la Pantoja, porque es algo que está de moda (¿desde cuándo? ¿en serio?) en el mundo gay.

Este hombre nunca escuchó a Lady Gaga.

Desde aquí sólo quiero decir una cosa, y la digo porque no la puedo gritar. Señores, señoras, ser gay significa que te gustan los hombres. Nada más. No significa que por chupar pollas seas una loca, una víbora o una plumera. No por chupar pollas tienes que escuchar a la Jurado o a Lady Gaga. Y atentos, que esto hay mucha gente que todavía no lo tiene estudiado ni entendido(3): no por ser gay se es buena persona y amable y agradable. No. Nunca.

Como dijo cierta persona a la que admiro e idolatro(4)…

Que seas miembro de una minoría no quiera decir que no seas un pequeño bastardo cabrón.

Eso es todo por hoy, amigos. Manténgase a la espera.

(1) Sí, ya no voy de heavy por la vida, salvo en mi música. Y de hecho tengo que comprarme algunas camisetas para conciertos, pero tampoco me veo ahora por la calle con ellas en el día a día. ¡Cómo cambia eso de tener pareja!

(2) Ehem.

(3) ¿No habéis conocido nunca a uno de esos? ¿A esa persona que dice “sí, yo tengo muchos amigos gays, es que son adorables y tan monos”? ¡No, eso no es así! ¡Algunos somos cabrones irredentos!

(4) Aun con alzheimer, Terry Pratchett es dios. No dejéis de leer Unseen academicals. Mola mucho.

Written by stygyan

febrero 14, 2010 at 11:36 pm

A veces pasan cosas

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Hoy, como prácticamente todos los días laborables de este último mes, he tenido una mañana muy ocupada. Encadenando autobuses de aquí para allá, corriendo de un lado para otro, esperando colas con ansiedad e impaciencia…

El caso es que una de las primeras cosas que hice hoy fue ir al banco, a preguntar que qué demonios pasaba con mi tarjeta(1). La había pedido ya hace casi una semana, y todavía no había llegado por mi casa. Me dijeron lo típico – que ellos la habían pedido, y que el buen o mal funcionamiento de la central o de correos no recaía sobre sus hombros.

Credit cards

Tarjetas... qué dolor y qué necesarias al mismo tiempo...

Al volver a casa, después de realizar todas las gestiones que tenía que realizar, me encuentro con que ¡albricias! la carta con la tarjetuca está en mi casa. La abro, y me encuentro estas instrucciones:

Por su seguridad esta tarjeta se emite inactiva. Puede activarla llamando a la Oficina Telefónica (xxx xx xx xx) o si lo prefiere en cualquier oficina o cajero automático de X.

Todo contento, me dirijo al supermercado con ansias consumistas(2). Introduzco la tarjeta en el cajero con la intención de activarla y… el jodío cajero se traga la tarjeta. Sin más. “Esta tarjeta ha sido retenida. Consulte con su entidad”.

Tiene cojones la cosa, sí señor. Tiene cojones.

(1) No sé con qué material barato hace X sus tarjetas, pero fallan más que una escopeta de feria. Lo atestiguo.

(2) Tampoco eran ansias consumistas en sí. Fui a comprar leche. De vaca. No me seáis malpensados.

Written by stygyan

febrero 4, 2010 at 8:58 pm

Derroche a la española

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Yo, y me cuesta reconocerlo, soy un despistado. En cuanto al trabajo tengo un buen ojo para el detalle, y tiendo a ser excesivamente perfeccionista(1), pero a veces, como buen despistado, la cago. Ayer mismo, mi novio me encargó cierto trabajito de diseño. El trabajo no era nada del otro mundo, pero por falta de atención, exceso de sueño o quién sabe qué cosa, me equivoqué. Cuando al día siguiente fui a dárselas (impresas y todo, en papel de 160gr nada menos), nos dimos cuenta del error. No es que fuera una gran pérdida, la verdad – estamos hablando de menos de cincuenta céntimos – pero aun así fue un dinero tirado. Un derroche estúpido, made in Spain, fruto de la falta de previsión y la falta de entendederas(2).

El caso es que pensando esta mañana me di cuenta de que éste tipo de derroche está bastante asentado en nuestro país. No el derroche de “tengo dinero y me lo gasto por que me sale de los cojones, que pa eso está”, sino el derroche de “la he cagado y voy a intentar tapar mi cagada con algunos euros más.”

¿Algo vil?

El mejor Tipp-ex de la historia.

Miremos donde miremos, esto ocurre. La chapuza nacional está bien extendida, desde los más pequeños empleados al más grande empresario, desde la más pequeña PYME al mayor contratador del país(3). No sé si está escrito en nuestros genes ibéricos, pero si no lo está, lo parece. Como ejemplo, valgan dos botones, que no uno.

Hace un par de años, gracias a algo llamado Presupuestos Participativos, se decidió comenzar por fin el asfaltado y reurbanizado de cierta avenida de Triana. Se procedería a quitar el albero que la cubría en gran parte para reemplazarlo por losetas. Se eliminarían los baches y se pondría un suelo firme y estable. Se eliminarían los aparcamientos y se pondrían arbolitos para dar sombra y un pseudocarril bici(4). Al ser una avenida bastante extensa, esta obra se dividiría en dos partes, y la primera se terminó hará un año.

Era una maravilla, en serio. El poder caminar tranquilamente por ese asfaltado, sin tener siquiera que tener cuidado de baches, el poder sentarse en una mesita de la cafetería sin tener que preocuparse de buscar papelotes para calzarla… pero algo fallaba. No sé a quién, y no sé si fue un olvido o a mala leche, pero faltaban bancos. ¿Cómo se le puede ocurrir a alguien hacer una explanada de losetas con arbolitos y no poner bancos? ¿En qué mente cabe? Se dijo que la causa de la falta de bancos era la temida botellona: según parece la simple existencia de un lugar donde sentarse(5) iba a provocar reuniones diarias de chavales con ganas de juerga. Por suerte el sentido común imperó, y se acabó decidiendo la instalación de bancos. Un par de meses después, nueva obra, nuevo jaleo, nuevos euros inyectados en el proyecto y todos tan contentos. Ya los viejecitos tendrían su lugar donde tomar el sol, y ya las palomas tendrían calvas en las que soltar su carga.

The flying rat

Una máquina de hacer caca. Y encima, con puntería.

Está claro que todos podemos cometer errores – y yo el primero, como está demostrado – pero ¿no se podía haber evitado la doble obra con un poquito de planificación y sentido común? Digo yo que por barata que fuera la instalación de los bancos, todavía habría que pagar sueldos y jornales y alquileres de maquinaria y…

Pero ojo, que no queda ahí la cosa. Como mencioné anteriormente, la obra se dividió en dos partes – imagino que no por ahorrar molestias al ciudadano, sino por falta de presupuesto – y ¡sorpresa! Están a punto de terminar la segunda parte y ¡todavía no han puesto bancos!

Os prometí un segundo ejemplo, y ¿qué mejor ejemplo de derroche que la ley antitabaco?  A finales del 2005 se planteó la primera entrega de esta ley – como si fuera una ley por fascículos – y en pos de la sanidad pública se obligó a unos (aquellos con bares pequeños) a decidir si dejar fumar o no a los parroquianos, y a los otros, a realizar costosas reformas para habilitar zonas de fumadores. Cuatro años y muchos euros metidos en dichas zonas de fumadores después, se les ocurre ampliar la dichosa ley de modo que no se pueda fumar en ningún lugar cerrado, tirando así por la borda todo el presupuesto invertido. O prohíbes desde el principio o no prohíbes, pero esto me suena a mí a ganas de joder, ¿eh?(6)

89/365 - Lick Me, All Of You.

Porque no todo el mundo tiene huevos de dejarlo.

Estoy seguro que se os ocurren muchos más ejemplos de éste tipo de derroche. Del auténtico derroche que no se sabe si es estupidez o prevaricación. Y como se os han ocurrido, os ruego que contribuyáis al post con vuestros comentarios. Que es gratis.

(1) Soy tan perfeccionista que la mitad de los proyectos los tengo parados porque no me gusta como quedan.
(2) A mis neuronas les gusta también correrse juergas de vez en cuando, y me dejan completamente desprotegido. Palabra.
(3) Sí, me refiero al INEM.
(4) Imagino que es un carril bici porque es estrecho, de un color diferente al resto de la acera, y con vados al principio y fin de cada manzana, por no hablar de la estación de Sevici. Pero no es del color típico (es salmón en vez de verde) y no tiene dibujito de bici.
(5) Como el morro de un coche, el poyete de un comercio, el portal de una casa o el mismo suelo. Para el que quiere hacer botellona una gilipollez como la falta de asiento nunca ha sido un problema. Y lo sé por experiencia.
(6) Aclaro aquí que no soy fumador, nunca lo he sido y no planeo serlo. Por eso mismo prefiero cafeterías donde no se pueda fumar, y si me meto en un bar donde se pueda confío en que la gente sea lo suficientemente “gente” como para no echarme el humo en la cara. Sí, soy así de ingenuo a veces.

Written by stygyan

diciembre 17, 2009 at 10:11 pm