La Guía del Sedentario Galáctico

Porque lo de Resurgiendo ya estaba demasiado visto

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Derroche a la española

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Yo, y me cuesta reconocerlo, soy un despistado. En cuanto al trabajo tengo un buen ojo para el detalle, y tiendo a ser excesivamente perfeccionista(1), pero a veces, como buen despistado, la cago. Ayer mismo, mi novio me encargó cierto trabajito de diseño. El trabajo no era nada del otro mundo, pero por falta de atención, exceso de sueño o quién sabe qué cosa, me equivoqué. Cuando al día siguiente fui a dárselas (impresas y todo, en papel de 160gr nada menos), nos dimos cuenta del error. No es que fuera una gran pérdida, la verdad – estamos hablando de menos de cincuenta céntimos – pero aun así fue un dinero tirado. Un derroche estúpido, made in Spain, fruto de la falta de previsión y la falta de entendederas(2).

El caso es que pensando esta mañana me di cuenta de que éste tipo de derroche está bastante asentado en nuestro país. No el derroche de “tengo dinero y me lo gasto por que me sale de los cojones, que pa eso está”, sino el derroche de “la he cagado y voy a intentar tapar mi cagada con algunos euros más.”

¿Algo vil?

El mejor Tipp-ex de la historia.

Miremos donde miremos, esto ocurre. La chapuza nacional está bien extendida, desde los más pequeños empleados al más grande empresario, desde la más pequeña PYME al mayor contratador del país(3). No sé si está escrito en nuestros genes ibéricos, pero si no lo está, lo parece. Como ejemplo, valgan dos botones, que no uno.

Hace un par de años, gracias a algo llamado Presupuestos Participativos, se decidió comenzar por fin el asfaltado y reurbanizado de cierta avenida de Triana. Se procedería a quitar el albero que la cubría en gran parte para reemplazarlo por losetas. Se eliminarían los baches y se pondría un suelo firme y estable. Se eliminarían los aparcamientos y se pondrían arbolitos para dar sombra y un pseudocarril bici(4). Al ser una avenida bastante extensa, esta obra se dividiría en dos partes, y la primera se terminó hará un año.

Era una maravilla, en serio. El poder caminar tranquilamente por ese asfaltado, sin tener siquiera que tener cuidado de baches, el poder sentarse en una mesita de la cafetería sin tener que preocuparse de buscar papelotes para calzarla… pero algo fallaba. No sé a quién, y no sé si fue un olvido o a mala leche, pero faltaban bancos. ¿Cómo se le puede ocurrir a alguien hacer una explanada de losetas con arbolitos y no poner bancos? ¿En qué mente cabe? Se dijo que la causa de la falta de bancos era la temida botellona: según parece la simple existencia de un lugar donde sentarse(5) iba a provocar reuniones diarias de chavales con ganas de juerga. Por suerte el sentido común imperó, y se acabó decidiendo la instalación de bancos. Un par de meses después, nueva obra, nuevo jaleo, nuevos euros inyectados en el proyecto y todos tan contentos. Ya los viejecitos tendrían su lugar donde tomar el sol, y ya las palomas tendrían calvas en las que soltar su carga.

The flying rat

Una máquina de hacer caca. Y encima, con puntería.

Está claro que todos podemos cometer errores – y yo el primero, como está demostrado – pero ¿no se podía haber evitado la doble obra con un poquito de planificación y sentido común? Digo yo que por barata que fuera la instalación de los bancos, todavía habría que pagar sueldos y jornales y alquileres de maquinaria y…

Pero ojo, que no queda ahí la cosa. Como mencioné anteriormente, la obra se dividió en dos partes – imagino que no por ahorrar molestias al ciudadano, sino por falta de presupuesto – y ¡sorpresa! Están a punto de terminar la segunda parte y ¡todavía no han puesto bancos!

Os prometí un segundo ejemplo, y ¿qué mejor ejemplo de derroche que la ley antitabaco?  A finales del 2005 se planteó la primera entrega de esta ley – como si fuera una ley por fascículos – y en pos de la sanidad pública se obligó a unos (aquellos con bares pequeños) a decidir si dejar fumar o no a los parroquianos, y a los otros, a realizar costosas reformas para habilitar zonas de fumadores. Cuatro años y muchos euros metidos en dichas zonas de fumadores después, se les ocurre ampliar la dichosa ley de modo que no se pueda fumar en ningún lugar cerrado, tirando así por la borda todo el presupuesto invertido. O prohíbes desde el principio o no prohíbes, pero esto me suena a mí a ganas de joder, ¿eh?(6)

89/365 - Lick Me, All Of You.

Porque no todo el mundo tiene huevos de dejarlo.

Estoy seguro que se os ocurren muchos más ejemplos de éste tipo de derroche. Del auténtico derroche que no se sabe si es estupidez o prevaricación. Y como se os han ocurrido, os ruego que contribuyáis al post con vuestros comentarios. Que es gratis.

(1) Soy tan perfeccionista que la mitad de los proyectos los tengo parados porque no me gusta como quedan.
(2) A mis neuronas les gusta también correrse juergas de vez en cuando, y me dejan completamente desprotegido. Palabra.
(3) Sí, me refiero al INEM.
(4) Imagino que es un carril bici porque es estrecho, de un color diferente al resto de la acera, y con vados al principio y fin de cada manzana, por no hablar de la estación de Sevici. Pero no es del color típico (es salmón en vez de verde) y no tiene dibujito de bici.
(5) Como el morro de un coche, el poyete de un comercio, el portal de una casa o el mismo suelo. Para el que quiere hacer botellona una gilipollez como la falta de asiento nunca ha sido un problema. Y lo sé por experiencia.
(6) Aclaro aquí que no soy fumador, nunca lo he sido y no planeo serlo. Por eso mismo prefiero cafeterías donde no se pueda fumar, y si me meto en un bar donde se pueda confío en que la gente sea lo suficientemente “gente” como para no echarme el humo en la cara. Sí, soy así de ingenuo a veces.

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Written by stygyan

diciembre 17, 2009 at 10:11 pm

Cenizas a las cenizas, polvo al polvo

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Makkuro Kurosuke, come out! Or we'll poke your eyeballs out!

Duendecillo del polvo. ¡Qué monada!

Como mencioné en el post anterior, estamos de obras en casa. Sí, estoy muerto de sueño y quiero dormir hasta las tantísimas. Pero no es ese el único problema, no…

Aun con las ventanas cerradas – que ya hay que tener ganas para cerrarlas en verano – entra polvo en mi cuarto. ¡Hasta con las ventanas cerradas, joder!

Y ya no sé qué hacer… ¿limpiar ahora? (y quitar ese incómodo polvo de mesa, ordenador, teclado, suelo… sí, también del suelo, que es un coñazo llenarte los pies de polvillo cuando vas descalzo al baño en mitad de la noche). ¿O limpiar cuando terminen la obra, sabiendo que por mucho que limpie hoy esta noche estará igual?

¿Qué haríais vosotros, teniendo en cuenta que lo que quiero este finde es rascarme los huevos a dos manos?

Written by stygyan

junio 11, 2009 at 8:23 am

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Soñando con una muerte horrible

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Jueves. Día de fiesta local. Y luego de haberme acostado a las 3, quizá a las 4 de la mañana, aquí estoy, que no son ni las ocho.

No, señores, aunque el título sea cual es, no me he despertado por una pesadilla. La muerte horrible es la que me estoy imaginando para el albañil que está dando martillazos en la pared donde tengo el cabecero de la cama.

construction worker

Disclaimer: los que tengo en casa, no son así ni de coña. Pero ni de coña.

Sí. Sé que debería compadecerlos por trabajar en día festivo, aunque a fin de cuentas, en la provincia no sea festivo, sólo en la capital. Sé que debería ser comprensivo con la necesidad de empezar a trabajar a una hora temprana, ya que a partir de cierto momento de inflexión en el día sevillano, el sol más que pegar hace combos.

Pero aun así no puedo evitar cagarme en todo lo que se menea por haber sido despertado antes de las ocho. Que tengo sueño, ¡ostias!

Written by stygyan

junio 11, 2009 at 8:09 am

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El sonido del trueno

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Esta es la historia de una noche más o menos como otra cualquiera. Una noche en la cual llego a casa, después de un paseíto por los Remedios, para ser enviado a casa de un vecino a resolver un problema informático. Una tontería cualquiera, realmente.

Llego a casa, ceno tranquilamente, subo a mi habitación, me cambio de ropa, me siento en el ordenador, empiezo a subir fotos… lo que realmente podríamos llamar una noche rutinaria.

De repente, hablando con Thanent, ocurre lo imprevisto. Suena un trueno. Un trueno de tres pares de cojones. Y lo peor, no hay tormenta. Viene del piso de abajo.

DSCN1736

Catapúm Brlum Brlum, que diría Homer Simpson

Nada. Esta casa se cae a pedazos. Y ahí me tenéis, volviendo a subir para cambiarme de ropa, iendo a por un contenedor cercano, tirando escombros y despertando a los vecinos con el ruido… y para añadirle un poquito de dolor a la cosa, le habíamos pagado cien pavetes a un pintor para arreglar ese pasillo. Este fin de semana pasado.

Shit happens.

Written by stygyan

mayo 20, 2009 at 12:26 am

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