La Guía del Sedentario Galáctico

Porque lo de Resurgiendo ya estaba demasiado visto

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A veces pasan cosas

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Hoy, como prácticamente todos los días laborables de este último mes, he tenido una mañana muy ocupada. Encadenando autobuses de aquí para allá, corriendo de un lado para otro, esperando colas con ansiedad e impaciencia…

El caso es que una de las primeras cosas que hice hoy fue ir al banco, a preguntar que qué demonios pasaba con mi tarjeta(1). La había pedido ya hace casi una semana, y todavía no había llegado por mi casa. Me dijeron lo típico – que ellos la habían pedido, y que el buen o mal funcionamiento de la central o de correos no recaía sobre sus hombros.

Credit cards

Tarjetas... qué dolor y qué necesarias al mismo tiempo...

Al volver a casa, después de realizar todas las gestiones que tenía que realizar, me encuentro con que ¡albricias! la carta con la tarjetuca está en mi casa. La abro, y me encuentro estas instrucciones:

Por su seguridad esta tarjeta se emite inactiva. Puede activarla llamando a la Oficina Telefónica (xxx xx xx xx) o si lo prefiere en cualquier oficina o cajero automático de X.

Todo contento, me dirijo al supermercado con ansias consumistas(2). Introduzco la tarjeta en el cajero con la intención de activarla y… el jodío cajero se traga la tarjeta. Sin más. “Esta tarjeta ha sido retenida. Consulte con su entidad”.

Tiene cojones la cosa, sí señor. Tiene cojones.

(1) No sé con qué material barato hace X sus tarjetas, pero fallan más que una escopeta de feria. Lo atestiguo.

(2) Tampoco eran ansias consumistas en sí. Fui a comprar leche. De vaca. No me seáis malpensados.

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Written by stygyan

febrero 4, 2010 at 8:58 pm

Una maternidad muy cara

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Hoy voy a plantear una duda que me gustaría que me resolviéseis vosotras, chicas. Este dilema lo tengo pendiente desde hace mucho, y desde mi postura de hombre soy incapaz de resolver.

¿Qué lleva a una pareja con problemas de fertilidad a gastarse miles y miles de euros en tratamientos, cuando hay tantos y tantos niños sin hogar en el mundo? ¿Qué hace que quieras gastarte los euros en entrenar a los soldaditos vagos de tu marido en vez de adoptar a un niño sin familia que lo quiera? ¿Qué hace que tengas ese ansia de someterte a una fertilización in vitro para traer un humano más a este planeta superpoblado?

Heart of an Orphan

Él ya ha nacido. Y necesita padres.

Es más, ya rizando el rizo… ¿por qué los defensores de la familia no permiten que los gays formemos la nuestra propia?

Misterios de la naturaleza…

Written by stygyan

enero 11, 2010 at 11:29 pm

Derroche a la española

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Yo, y me cuesta reconocerlo, soy un despistado. En cuanto al trabajo tengo un buen ojo para el detalle, y tiendo a ser excesivamente perfeccionista(1), pero a veces, como buen despistado, la cago. Ayer mismo, mi novio me encargó cierto trabajito de diseño. El trabajo no era nada del otro mundo, pero por falta de atención, exceso de sueño o quién sabe qué cosa, me equivoqué. Cuando al día siguiente fui a dárselas (impresas y todo, en papel de 160gr nada menos), nos dimos cuenta del error. No es que fuera una gran pérdida, la verdad – estamos hablando de menos de cincuenta céntimos – pero aun así fue un dinero tirado. Un derroche estúpido, made in Spain, fruto de la falta de previsión y la falta de entendederas(2).

El caso es que pensando esta mañana me di cuenta de que éste tipo de derroche está bastante asentado en nuestro país. No el derroche de “tengo dinero y me lo gasto por que me sale de los cojones, que pa eso está”, sino el derroche de “la he cagado y voy a intentar tapar mi cagada con algunos euros más.”

¿Algo vil?

El mejor Tipp-ex de la historia.

Miremos donde miremos, esto ocurre. La chapuza nacional está bien extendida, desde los más pequeños empleados al más grande empresario, desde la más pequeña PYME al mayor contratador del país(3). No sé si está escrito en nuestros genes ibéricos, pero si no lo está, lo parece. Como ejemplo, valgan dos botones, que no uno.

Hace un par de años, gracias a algo llamado Presupuestos Participativos, se decidió comenzar por fin el asfaltado y reurbanizado de cierta avenida de Triana. Se procedería a quitar el albero que la cubría en gran parte para reemplazarlo por losetas. Se eliminarían los baches y se pondría un suelo firme y estable. Se eliminarían los aparcamientos y se pondrían arbolitos para dar sombra y un pseudocarril bici(4). Al ser una avenida bastante extensa, esta obra se dividiría en dos partes, y la primera se terminó hará un año.

Era una maravilla, en serio. El poder caminar tranquilamente por ese asfaltado, sin tener siquiera que tener cuidado de baches, el poder sentarse en una mesita de la cafetería sin tener que preocuparse de buscar papelotes para calzarla… pero algo fallaba. No sé a quién, y no sé si fue un olvido o a mala leche, pero faltaban bancos. ¿Cómo se le puede ocurrir a alguien hacer una explanada de losetas con arbolitos y no poner bancos? ¿En qué mente cabe? Se dijo que la causa de la falta de bancos era la temida botellona: según parece la simple existencia de un lugar donde sentarse(5) iba a provocar reuniones diarias de chavales con ganas de juerga. Por suerte el sentido común imperó, y se acabó decidiendo la instalación de bancos. Un par de meses después, nueva obra, nuevo jaleo, nuevos euros inyectados en el proyecto y todos tan contentos. Ya los viejecitos tendrían su lugar donde tomar el sol, y ya las palomas tendrían calvas en las que soltar su carga.

The flying rat

Una máquina de hacer caca. Y encima, con puntería.

Está claro que todos podemos cometer errores – y yo el primero, como está demostrado – pero ¿no se podía haber evitado la doble obra con un poquito de planificación y sentido común? Digo yo que por barata que fuera la instalación de los bancos, todavía habría que pagar sueldos y jornales y alquileres de maquinaria y…

Pero ojo, que no queda ahí la cosa. Como mencioné anteriormente, la obra se dividió en dos partes – imagino que no por ahorrar molestias al ciudadano, sino por falta de presupuesto – y ¡sorpresa! Están a punto de terminar la segunda parte y ¡todavía no han puesto bancos!

Os prometí un segundo ejemplo, y ¿qué mejor ejemplo de derroche que la ley antitabaco?  A finales del 2005 se planteó la primera entrega de esta ley – como si fuera una ley por fascículos – y en pos de la sanidad pública se obligó a unos (aquellos con bares pequeños) a decidir si dejar fumar o no a los parroquianos, y a los otros, a realizar costosas reformas para habilitar zonas de fumadores. Cuatro años y muchos euros metidos en dichas zonas de fumadores después, se les ocurre ampliar la dichosa ley de modo que no se pueda fumar en ningún lugar cerrado, tirando así por la borda todo el presupuesto invertido. O prohíbes desde el principio o no prohíbes, pero esto me suena a mí a ganas de joder, ¿eh?(6)

89/365 - Lick Me, All Of You.

Porque no todo el mundo tiene huevos de dejarlo.

Estoy seguro que se os ocurren muchos más ejemplos de éste tipo de derroche. Del auténtico derroche que no se sabe si es estupidez o prevaricación. Y como se os han ocurrido, os ruego que contribuyáis al post con vuestros comentarios. Que es gratis.

(1) Soy tan perfeccionista que la mitad de los proyectos los tengo parados porque no me gusta como quedan.
(2) A mis neuronas les gusta también correrse juergas de vez en cuando, y me dejan completamente desprotegido. Palabra.
(3) Sí, me refiero al INEM.
(4) Imagino que es un carril bici porque es estrecho, de un color diferente al resto de la acera, y con vados al principio y fin de cada manzana, por no hablar de la estación de Sevici. Pero no es del color típico (es salmón en vez de verde) y no tiene dibujito de bici.
(5) Como el morro de un coche, el poyete de un comercio, el portal de una casa o el mismo suelo. Para el que quiere hacer botellona una gilipollez como la falta de asiento nunca ha sido un problema. Y lo sé por experiencia.
(6) Aclaro aquí que no soy fumador, nunca lo he sido y no planeo serlo. Por eso mismo prefiero cafeterías donde no se pueda fumar, y si me meto en un bar donde se pueda confío en que la gente sea lo suficientemente “gente” como para no echarme el humo en la cara. Sí, soy así de ingenuo a veces.

Written by stygyan

diciembre 17, 2009 at 10:11 pm

Señales

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Señales

No, no voy a hablar de esto.

Como mencioné en mi anterior post, me voy de vacaciones. A Londres. (¡yuju!). El caso es que creo que hay una conspiración para que no me vaya. Sí, como lo oís, una conspiración.

Vayamos por partes(1):

Por un lado, éste último viernes sufro una lesión de rodilla. Fui al hospital, y luego de hacerme radiografías no vieron nada, y me mandaron reposo relativo. Esto me tendría que calmar, pero… siento la pierna como la tenía antes de empezar la rehabilitación hace dos años, y eso me asusta.

Seguimos. El sábado fui a mirar mi cuenta del banco, y vi que me habían cobrado 150 pavos, así sin más. Sin concepto de cobro, sin aviso previo, sin nada de nada. Comprensiblemente, se me cayeron los huevos al suelo(2) hasta que conseguí averiguar el motivo de tal cobro (digamos un error informático) y recuperar el dinero. El cual por cierto, es más o menos con el que cuento para el viaje (triste, ¿verdad?)

Just  the look

Se me cruzó el otro día.

Ahora viene ya el remate. Yo tengo dos tarjetas, una de débito y otra de crédito(3). Hoy fui a sacar dinero con la primera, para tener algo en el bolsillo – et voilá, sorpresa. La tarjeta está defectuosa. Y me entero un día antes de irme de viaje. ¡Cómo mola! Y para rematar, al sólo usar la de crédito para comprar por internet, no recuerdo su número PIN.

¿Qué será lo próximo? ¿Se me romperá la maleta cuando la levante? ¿Me vendrá una factura inesperada de quinientos euros de alguna compra que no recuerdo? ¿Me llamarán para una entrevista de trabajo?

Se admiten apuestas, señores. Se admiten apuestas.

(1) Gran frase del amigo Jack el destripador. Es historia.

(2) Más gastos. Al caérseme, rompí tres baldosas.

(3) Antes de que nadie se ponga en plan evangelizador sobre los peligros del crédito, me explico: sólo uso la tarjeta para compras online, y eso porque los #@! de play.com no me permiten usar la de débito.

Written by stygyan

noviembre 3, 2009 at 2:06 pm

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Confesión

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Últimamente, una de las quejas que más ha salido de mis labios, es la referente a la escasez / falta de dinero.

Hay varios motivos para esa misma escasez, como el mísero sueldo que gano, o la necesidad de ayuda en casa.

Pero el más importante, y el más avergonzante de todos es éste: soy un comprador compulsivo.

Sin más.

Me cuesta mucho ahorrar, de hecho me siento MUY bien cada vez que compro algo, lo necesite o no: libros, música, revistas, etcétera. Cada vez que me sobra algo de dinero ya estoy comprando algo.

Y lo que es peor de todo, ocultándolo. Antes creía que era por un simple motivo de orgullo – es mi dinero y lo gasto como me sale de los cojones -, ahora me doy cuenta que eso simplemente es una manera de justificar algo que cada vez parece más una adicción.

Me he prometido en firme, a mí mismo, el no comprar nada que no sea estrictamente necesario de aquí a las vacaciones de agosto. Por un lado tengo música suficiente en casa, y una buena pila de libros por leer. Por otro, tengo que demostrarme a mí mismo que soy capaz de hacerlo.

Y por último… Dani, gracias por aguantarme. Gracias por estar ahí constantemente, y gracias por hacer que me dé cuenta de que tengo un problema. Te quiero, grandullón. No sabes cuánto.

Written by stygyan

junio 18, 2009 at 3:26 pm

Publicado en Miscelánea

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Obviedades (y van 3)

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Según el estudio presentado por Priya Raghubir y Joydeep Srivastava en el Journal of Consumer Research, gastarás bastante menos efectivo si llevas billetes grandes en vez de monedas o billetes de menos valor; es decir, nada de llevar moneditas ni billetes de 10 euros; lo mínimo son 50.

Fourteen Thousand Euros

De sólo verlos me está entrando el ataque consumista...

Y ahora vienen mis típicas observaciones agudas, agudísimas:

Primero, ¿quién de aquí ha visto un billete de 50 últimamente? Porque yo ni recuerdo qué pinta tienen.

Segundo, ¿y qué ocurre con la tarjeta de débito? Muchas tiendas no la aceptan si no es por un mínimo de 6 euros, pero tiendas como el Opencor (está tan jodidamente cerca de mi trabajo) o el Starbucks sí.

Y tercero y final… ¿es ésta otra entrega de las obviedades que tanto me gustan? ¿En serio nadie se había dado cuenta antes de este hecho? ¿O es que para que un hecho exista y se reconozca tiene que haber pasado por un estudio científico?

Written by stygyan

mayo 22, 2009 at 1:39 pm

Publicado en Miscelánea, Obviedades

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