La Guía del Sedentario Galáctico

Porque lo de Resurgiendo ya estaba demasiado visto

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Un recuerdo: Mägo de Oz en directo

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En el anterior post, justito al final del todo, mencioné que a mi parecer, Mägo de Oz no habían triunfado entre la gente “adecuada”.

Tal vez esto suene a clasista. Quizás suene a que soy un esnob. Pero realmente, hablando de forma sincera, eso fue lo que pensé en el último concierto al que asistí de dicho grupo.

Corría el año 2001, si no recuerdo mal. Era verano, por primera vez estaba trabajando y teniendo dinero para mis gastos, tenía un porrón de conocidos del mundo heavy (qué recuerdos), y Mägo de Oz acababa de estrenar su disco Finisterra.

Mago de Oz

Aunque no lo creáis, Mohamed salió en "Ay Señor Señor" de Pajares, haciendo de yonki.

No me había comprado dicho disco, ni siquiera lo había escuchado. El CD anterior me gustó, pero no lo suficiente, y lo del P2P era algo relativamente nuevo. El asunto fue que un día cualquiera unos amigos me entraron por el IRC mientras trabajaba, proponiéndome ir a un concierto de Mägo de Oz en el Puerto de Santa María (Cádiz) ese mismo día.

Dicho y hecho: llamé a mis padres, me vinieron a recoger en coche a la salida del trabajo – yo ya iba preparado, por aquel entonces no me quitaba las camisetas de Blind Guardian ni para dormir – , y partimos hacia Cádiz. Una vez allí, compramos las entradas y fuimos para adentro.

Los teloneros eran especialmente pésimos o no hubo, porque por más que pienso no consigo recordarlos. Lo que sí recuerdo fue el impresionante público con el que nos encontramos allí, deseando ver a Mägo de Oz con nosotros: canis con pelo pincho, oros y camisa. Una chavala de unos 26 años, llevando un carrito de bebé. Una pareja feliz llevando en hombros a dos niñas de unos cuatro o cinco años.

Mago de Oz

No soy quien pa decirte ná, pero cambia la cara...

¿Qué queréis que os diga? Cuando salió uno del grupo (creo que era Txus), a gritarle al público que ellos nunca se habían vendido, que seguían siendo los mismos, y que seguirían haciendo heavy metal por siempre, miré alrededor y me descojoné.

Sin embargo, todavía guardo una duda en mi mente, con respecto a aquel día. Hubo un momento en el que, como “mascota” del grupo, salió un tío enfundado en un disfraz de polla con capa de superhéroe, bastante bien definida: cojones, capullo, pelacos… ¿qué le diría la parejita de hace un par de párrafos a las niñas pequeñas que llevaban?

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Written by stygyan

agosto 3, 2009 at 2:07 am

Sacrilegio

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Cuando descubrí al grupillo Mägo de Oz, allá por el año 98, fue con el disco “La leyenda de la Mancha”. Por aquel entonces me gustaba bastante – era yo novatillo en el mundo del metal, y no conocía ni siquiera a Dio, por ejemplo – pero de todas las canciones incluidas en el disco, sólo una me cautivó. Sólo una me dejó clavado a la silla o donde quiera que estuviera sentado, sólo una me hizo cerrar los ojos para disfrutar de cada una de las notas, de cada uno de los pellizcos de guitarra.

Esa canción era “El templo del adiós”.

concierto de mago de oz

¡No somos dignos, no somos dignos!

Un par de años después, al ir descubriendo nuevos grupos y estilos, empecé a preguntarme… ¿cómo es posible que me gustaran los Mägo, estando gente como Judas Priest ahí fuera? Pero aun así, “El templo del adiós” se convirtió en prácticamente una canción de cabecera, llegando muy muy cerca de temas como el “Bright Eyes” de Blind Guardian o el “Breaking The Law” de Judas.

Y luego descubrí por qué esa extraña atracción por ese temazo, sobresaliente entre un disco más bien normalito.

Como que la jodida canción no la habían compuesto ellos, sino los amigos de Rainbow, con el nombre original de “The temple of the King”, y con una letra bien diferente. Y señores, no sé si estarán de acuerdo conmigo, pero Dio le da diez mil patadas en el culo a José de los Mago, y todavía me quedo corto.

Ronnie James Dio

Es Dios. Y está cabreado

¿Es esto un sacrilegio?  ¿Es esto merecedor de anatema y muerte a espada herrumbrosa? ¿Es esto digno de quemar en la hoguera de mi ira?

P.D.: Como descarga hacia los muchachos de Mägo, que a fin de cuentas lo intentaron y triunfaron (aunque entre las personas “equivocadas”), mencionaré que en el libreto venía bien claro el nombre del compositor. Aun así…

Written by stygyan

agosto 3, 2009 at 1:26 am

Un recuerdo

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No recuerdo exactamente en qué año ocurrió esto. Teniendo en cuenta que por aquel entonces estaba yo en el instituto, diría que fue el 99.

Esos eran otros tiempos. Curiosamente, en ciertos aspectos no he cambiado mucho desde entonces. Me gustaría decir que soy más sofisticado, más extrovertido, más una-persona-con-la-que-sueño-ser, pero en cierto modo sigo siendo un muchacho que a la mínima se asusta de lo que se le viene encima, alguien que procrastina si no tiene un objetivo claro en mente, qué demonios… yo, en definitiva.

Por aquel entonces yo estaba dando mis primeros pasos con el mundillo del manga y el anime. En serio, eran otros tiempos: la mayoría de nosotros no sabía lo que era el manga y el anime, ni siquiera identificábamos Dragonball como manga o anime, ¡simplemente sabíamos que nos encantaba! Gracias a unos amigos del instituto (¿dónde estarán, me pregunto?), empecé a aficionarme a cosas como Neon Genesis Evangelion, o City Hunter o incluso, alucina, ¡unos capítulos de la saga de Bu de Dragonball en japonés!

Un día, paseando por no sé dónde, entré en una tienda de chinos. El típico todo a cien. Y la vi allí. En una estantería. Junto a otras cuantas más como ella. Allí estaban Rei Ayanami, Asuka Langley, Utsagi Tsukino… geniales figuras de dichas heroínas, de unos 30 centímetros de altura, fabricadas en no se qué material. Y a sólo trescientas pelas. Menos de dos euros.

1/8 Ayanami Rei - Movie vers.

No es la que tuve, pero se acerca bastante.

Qué decir, salvo que caí inmediatamente, agarrando a Rei con ansias, pagándola con más ansias aún, y llevándola a mi casa, donde la puse en mi habitación, al lado de una televisión que ya no tengo.

Y qué cojones. A las dos semanas mi madre, limpiando, la tiró al suelo. Y Rei murió, rota en mil pedazos. Y yo, como loco, que voy de nuevo a la tienda (a fin de cuentas, ¿qué eran trescientas pelas?), a ver si quedaban. Y me dicen que se las han llevado todas. De una tacada.

Un par de semanas después fui a una conocida tienda de cómics sevillana a por un par de tebeos. Y allí las ví de nuevo. Las habían comprado, repintado, y ahora vendían cada una por quince mil pelas.

Y no, no la compré. Entonces, tenía hasta menos dinero que ahora.

Written by stygyan

julio 28, 2009 at 11:42 pm

Publicado en frikadas, Recuerdos

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Te echaré de menos…

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Ay, ¡qué buenos momentos he pasado contigo! Qué de interminables paseos al calor del sol, y a la luz de la luna… qué de horas bailando, cantando, saltando, tarareando… qué de suaves caricias en tu ombliguito para hacerte hablar más fuerte…

nano-2g

Espero que no te maltraten mucho, eNano...

Si no recuerdo mal, al pequeño Nano me lo compré en primavera del 2007. Yo estaba trabajando en Conecta6, todavía no había tenido mi segundo accidente, y eran tiempos felices, muy felices; ya estaba con Dani, mi trabajo me gustaba, y para rematar, cobraba un sueldo decente. Y como realmente, estaba hasta los mismísimos huevos de mi Mp3 (un Airis de 512MB bastante feúcho), decidí hacer la inversión más/menos acertada de mi vida.

Aunque fuera feúcho, también lo disfruté lo suyo, sí

Aunque fuera feúcho, también lo disfruté.

La más acertada, porque le he sacado más de año y medio de placer y disfrute. Era un gustazo poder meter casi ocho gigas de canciones de un tirón, y no tener que preocuparme de seleccionar un par de discos o una cuarentena de canciones cada par de días para mantener las canciones frescas. Y las estadísticas, que tanto he usado para las listas inteligentes. ¡Y lo que me emocioné cuando supe que se podía sincronizar con Last.FM!

Hace cosa de seis meses lo jubilé, gracias a una genial amiga, Alicia. Ella y su mujer se habían comprado un iPod Classic de 160 gigas (baba), del cual se aburrieron; les parecía complicado de manejar y demasiado pesado. Así que cuando les monté el ordenador nuevo, me lo regalaron a cambio.

¡Dame más música! ¡Tengo hambre!

¡Dame más música! ¡Tengo hambre!

Y ahí ya sí que me emocioné. Vamos a reconocerlo: ocho gigas de música están muy bien para la persona media, pero para alguien como yo,  que tiene más de un cuarto de millar de CDs y una librería de iTunes de 30gb, se quedan cortos.

Y aquí lo tengo, y lo he usado a más no poder, incluso pasé algunos de mis DVDs originales a formato iPod para poder verlos en el autobús. Y ahí está, en el cajoncito, esperando a que se me pase la nueva moda (creo que puede esperar sentado, por cierto).

¿Recordáis cuando un par de párrafos atrás mencioné que el iPod Nano fue por un lado una compra muy acertada, y por otro lado, no tanto? Sólo lo dije porque pasé de rumores, y pasé de esperas. Y un par de meses más tarde salieron los iPod Touch, y Dani se compró uno de 8gb.

ipod-touch

Es la O... de la palabra ¡ohtiaquebueno!

Y después de muchas horas escuchando “si hubieras esperado”, ahora que a Dani le han regalado un Touch nuevo, Tuchi ha pasado a mis manos. Y aquí lo tengo, llenito de aplicaciones gratuitas, y con música, y con vídeos, y…

¡Soy como un niño con juguetes nuevos!

P.D.: Gracias por tu generosidad, grandullón. Te quiero.

Actualización: Tiene cojones. Después de una parrafada como ésta y me olvido decir el porqué del título. Le he vendido a un vecino el iPod Nano por 60 euros, para su hija de 10 años. Algo es algo. Espero que lo disfrute tanto como yo, o más.

Written by stygyan

junio 28, 2009 at 7:24 pm

Publicado en Recuerdos

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