La Guía del Sedentario Galáctico

Porque lo de Resurgiendo ya estaba demasiado visto

Archive for the ‘Miscelánea’ Category

De vuelta en la ciudad

leave a comment »

Si me habéis leído hasta ahora, supongo que ya sabéis la historia. Hace aproximadamente un mes, me caí de forma estúpida y me rompí ese huesecillo que sirve para articular la pierna.

He estado “encerrado” durante este tiempo, intentando pasar el rato como he podido – sin escribir mucho, porque a decir verdad tampoco tenía mucho de qué hablar – y bueno, pensando, pensando, decidí una cosa.

Primero, por tercera o cuarta vez (ya he perdido la cuenta) me mudaré de blog. Ya no me leeréis más por aquí – ya era hora de que me buscara un dominio propio y cambiara algunas cosillas – poco a poco.

Segundo, que aunque el diseño del nuevo blog tampoco es propio, no os preocupéis. Solo tengo que averiguar cómo hacer una plantilla de WordPress desde cero. Sí, estoy siendo ligeramente masoca. Y tengo ya la idea, ojo. Y creo que es buena.

Tercero, que el nombre del blog cambia. La guía del sedentario galáctico vino a cargo del genial La guía del autoestopista galáctico de Douglas Adams, pero a decir verdad, ya no me pega. No, en absoluto. El sedentarismo, por parte del que aquí escribe, ha pasado a mejor vida. ¿Qué mejor que hacerle un homenaje a Thin Lizzy? Ahora, estoy De vuelta en la ciudad. Aunque sea poco a poco, porque las muletas cansan y mucho.

Hasta pronto. Nos vemos en www.stygyan.es.

Anuncios

Written by stygyan

abril 10, 2010 at 1:44 pm

Publicado en Miscelánea

Tagged with , ,

Parece que fue ayer

with 5 comments

Parece que fue ayer, cuando los prejuicios me hacían pensar que las chicas eran para enamorarse, y los chicos sólo para follar y pasarlo bien. Parece que fue ayer cuando no me veía preparado para una relación estable. Parece que fue ayer cuando superé mi miedo al compromiso. Parece que fue ayer cuando sentí celos por primera vez. Parece que fue ayer cuando, mirándote a los ojos, te pedí que salieras conmigo. Parece que fue ayer cuando se lo dije a mis amigos, o cuando tú se lo dijiste a los tuyos. Parece que fue ayer cuando hicimos nuestro primer viaje juntos.

Y sin embargo, hoy es nuestro tercer aniversario.

Estos tres años se han hecho tan cortos, que sólo espero que estemos juntos para siempre. Menos tiempo sería demasiado poco.

Te quiero. Con toda mi alma.

Written by stygyan

abril 7, 2010 at 12:10 am

Publicado en Miscelánea

Tagged with ,

Suspensión de la incredulidad

with one comment

Suspensión de la incredulidad es una expresión que representa la voluntad de un sujeto para dejar de lado (suspender) su sentido crítico, ignorando inconsistencias de la obra de ficción en la que se encuentra inmerso (como por ejemplo la existencia del unicornio), permitiéndole adentrarse y disfrutar del mundo expuesto en la obra. El término se ha aplicado tradicionalmente a la literatura, al cine y al teatro, pero también puede aplicarse al ámbito de los videojuegos.

Es usual (al menos en inglés) encontrar la expresión escrita en su forma completa, «suspensión voluntaria de la incredulidad» (willing suspension of disbelief). Sin embargo, el término «voluntaria» resulta redundante, por lo que suele omitirse.

Suspensión de la Incredulidad – Wikipedia

Todos sabemos lo que es la suspensión de incredulidad, y los límites que ésta tiene. Somos perfectamente capaces de “creer” que exista Superman, pero se nos hace increíble que nadie reconozca a éste tras las gafas de Clark Kent. Todos hemos sido capaces de creer en Goku, en Spiderman, en Harry Dresden, pero casi siempre hay algo que nos chirría. Algo que nos hace decir “¿pero qué cojones?”.

Ahora, viendo Smallville, acabo de encontrar una de las cosas más increíbles de toda la serie. No es el hecho de que todos estén cachitas/fibrados/buenorros, o el hecho de que haya más kriptonita en Smallville que coltán en todo África. Tampoco es esa maravillosa suerte de Clark, que hace que su secreto sea milagrosamente un secreto, ya que todos los que lo conocen acaban muertos o en el manicomio.

No, hijos míos, el verdadero punto donde se ha roto mi suspensión de incredulidad está en un capítulo de la tercera temporada. Y aquí vienen spoilers:

A Lana la pisotea un caballo repetidas veces, quedando ésta con una pierna rota por cuatro sitios, teniendo incluso que pasar por quirófano por lo que nos dan a entender. En un jodido mes ya vuelve a estar caminando, incluso sin muletas. Yo llevo la escayola desde hace cinco semanas y no sé cuándo volveré a salir a la calle. Puta ficción.

Written by stygyan

marzo 24, 2010 at 6:49 pm

Autista

with one comment

Sí, lo sé. Me quejo mucho de la falta de visitas, del solemne aburrimiento que llevo en casa día tras día, pero a veces… a veces te levantas sin querer aguantar a nadie.

Hoy ha sido un día de esos. Me levanto tarde, me pongo a leer, a dibujar, a escuchar música, me termino el libro que tengo entre manos, me leo El jueves, me cabreo con Correos por no haberme traído todavía el libro nuevo que ando esperando… y sin ganas de ver a nadie.

Sin ganas de hablar, de entonar una conversación, de jugar un scrabble o dos, o siquiera de aguantar presencia humana.

Poco a poco me estoy volviendo un ermitaño, y eso no mola. No quiero tener que dejarme barba larga, ni vestir con taparrabos.

Pero qué se le va a hacer. Algunos días uno se levanta (ehem) con el pie izquierdo. Hoy es uno de esos días.

Written by stygyan

marzo 24, 2010 at 5:06 pm

Publicado en Miscelánea

Tagged with , , ,

Y el enano creció

with one comment

¿Sabéis esa frase que dice “pongo un circo y me crecen los enanos? Os prometo que nunca, nunca, había tenido una racha como ésta en mi vida.

Primero, como ya sabéis, me rompo la pierna. Por tercera vez. Lo que no sabéis es que luego de seis meses de paro, me llamaron para dos entrevistas de curro. El día siguiente a romperme la pierna. Con dos cojones, ala. Y encima una de las dos prometía muchísimo.

Pero claro, ahí no acaba la cosa. Ojalá. A principios de semana recibimos visita del amable fontanero. Gracias a un error de éste (1) nos quedamos sin electricidad dos días. Sin ordenador, sin Internet, sin siquiera luz para leer. Y yo sin poder moverme de mi cuarto.

Dos días después, se me quema el cargador del macbook. Ahora, sin portátil.

Y encima me piden un trabajico con urgencia para el martes. Así que con todas las fuerzas que soy capaz de reunir, me pongo en el sobremesa. Sólo para que el teclado no funcione bien. Y lo mejor de todo: al intentar arreglarlo me lo termino de cargar.

Ahora no sé qué hacer o qué decir. Al menos me traerá Dani un teclado esta tarde. Y ya me llegará el cargador que pedí por eBay(2).

(1) No puedes decirle a voz en grito a una persona de 72 años que cierre la llave de paso. No sin al menos asegurarte de que lo ha hecho antes de empezar a quitar tubos.

(2) Todavía ando esperando los auriculares que compré hace un mes. Y me responden que los envíos a España tardan casi dos meses. ¿Me los traen en catamarán a través del Atlántico o qué?

Written by stygyan

marzo 13, 2010 at 2:09 pm

Publicado en A la hoguera, Miscelánea

Tagged with , ,

En la sima del aburrimiento

with 2 comments

Hace una semana, yo era una persona muy diferente. No sólo a como soy ahora, sino a como era antes. Estaba buscándome ocupaciones donde no las había, y no paraba ni un minuto en casa.

Por las mañanas, con el portátil a la UPO, para trabajar allí mientras le hacía compañía a Dani. A la calle, también, a buscar puntos FON – una larga historia(1). A reuniones del INEM varias. A hacer fotos. A ir de compras. A quedar con amigos y no tan amigos. A arreglar ordenadores. A hacer planes con precisión milimétrica, porque si no no cabían en la agenda.

Debo reconocer que me quejaba. Que a fin de cuentas, quería algo de tiempo libre para tirarme en la cama, o para leer un rato, o qué sé yo. Y de repente, otra vez la pierna rota.

Yo quería descansar, pero no de esta forma. Quería descansar, pero por elección, no por obligación. Quería tener un rato para leer o chatear o escuchar música tranquilo, no veinticuatro horas.

No, no sé qué hacer con este tiempo libre que tengo en las manos. No sé qué hacer, tirado como estoy en la cama sin poder levantarme.

Y escribo todo esto para apuntar lo más obvio de lo obvio: se aceptan visitas, mamones. Tengo un Scrabble, pero podéis aportar lo que queráis. Eso sí, al que me traiga una cinta para andar o el Twister, le arreo de muletazos.

Vamos, hombre.

(1) La historia incluye sexo y sordidez. Sí, como lo oís. No sé por qué, pero dos de los puntos FON de Sevilla están sitos exactamente en las calles de las putas – nunca me he sentido tan deseado en mi vida, ¿eh?(2)

(2) Sí, es ironía. Si las pobres hubieran sabido el contenido de mi cartera me hubieran echao a patás.

Written by stygyan

marzo 1, 2010 at 9:24 pm

A veces pasan cosas

with 3 comments

Hoy, como prácticamente todos los días laborables de este último mes, he tenido una mañana muy ocupada. Encadenando autobuses de aquí para allá, corriendo de un lado para otro, esperando colas con ansiedad e impaciencia…

El caso es que una de las primeras cosas que hice hoy fue ir al banco, a preguntar que qué demonios pasaba con mi tarjeta(1). La había pedido ya hace casi una semana, y todavía no había llegado por mi casa. Me dijeron lo típico – que ellos la habían pedido, y que el buen o mal funcionamiento de la central o de correos no recaía sobre sus hombros.

Credit cards

Tarjetas... qué dolor y qué necesarias al mismo tiempo...

Al volver a casa, después de realizar todas las gestiones que tenía que realizar, me encuentro con que ¡albricias! la carta con la tarjetuca está en mi casa. La abro, y me encuentro estas instrucciones:

Por su seguridad esta tarjeta se emite inactiva. Puede activarla llamando a la Oficina Telefónica (xxx xx xx xx) o si lo prefiere en cualquier oficina o cajero automático de X.

Todo contento, me dirijo al supermercado con ansias consumistas(2). Introduzco la tarjeta en el cajero con la intención de activarla y… el jodío cajero se traga la tarjeta. Sin más. “Esta tarjeta ha sido retenida. Consulte con su entidad”.

Tiene cojones la cosa, sí señor. Tiene cojones.

(1) No sé con qué material barato hace X sus tarjetas, pero fallan más que una escopeta de feria. Lo atestiguo.

(2) Tampoco eran ansias consumistas en sí. Fui a comprar leche. De vaca. No me seáis malpensados.

Written by stygyan

febrero 4, 2010 at 8:58 pm