La Guía del Sedentario Galáctico

Porque lo de Resurgiendo ya estaba demasiado visto

Otra vez

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Ayer por la mañana, decidí irme de paseo al centro. Tenía que buscar unos cuantos complementos que me faltaban para el disfraz de Halloween(1), y qué demonios, había que mirarlo, ¿no?

No encontré la mayoría, eso hay que decirlo, pero por lo menos pillé el colgante. Un maravilloso pentáculo de plata por 7 euretes, comprado en los puestos hippies del Duque. Y, mirándolo en retrospectiva, creo que tuve suerte al no encontrar el resto de objetos.

¿Por qué? Cuando llegué a casa, me dejé caer en el sofá. Como siempre. Y no hubo ningún problema. Empecé a comer(2), y todo siguió bien. De repente me di cuenta que me faltaba algo – un vaso, creo – y fui a por él. A la vuelta, me volví a dejar caer. Y ahí fue cuando pegué el grito. Algo me había hecho crac en la rodilla, y dolía. Joder, si dolía. A la vez que gemía de dolor, mi cabeza recorría las infinitas posibilidades, una tras otra, sin saber en cuál quedarse: ¿se me había movido un tornillo? ¿me había jodido un ligamento? ¿tengo el gafe encima?

Al ratito, cuando se me pasó el dolor, descubrí que sólo dolía al doblarla. Que si la tenía recta, no molestaba. Y decidí tomarme un descanso, y ver si durmiendo un rato, calentito, se me pasaba. Y no se pasó. Así que ya me veis a las ocho de la tarde cogiendo el autobús hacia el hospital, a ver qué coño me dicen.

Luego de mucho esperar, me hicieron las radiografías. Luego de esperar aún más, una amable doctora me atendió, y me dijo que no veía nada extraño en ellas, así que iba a llamar a unos compañeros para que le dieran su opinión (sigh…). Lo que hizo que tuviera que esperar aún más.

Baby blue

Y como no encuentro nada que le pegue al post, pongo una foto de un gato. ¿A que es mono?

Pero bueno, al final se confirma el diagnóstico. Y es que no encuentran nada. Ibuprofenos cada ocho horas, y reposo durante tres o cuatro días. Para una vez que me iba a disfrazar para Halloween…

Eso sí, el mismo día que se me acaba el reposo… ¡vuelvo a Londres! Más noticias, más adelante.

(1) ¿Qué de qué iba a ir? Bonita pregunta. Botas negras, vaqueros negros, camisa gris. Pentáculo de plata colgando del cuello. Pulsera (un tanto femenina, sí) de escudos en la muñeca izquierda. Bastón con runas dibujadas en la mano derecha. Y ya sólo me faltaba la gabardina de cuero (no, para eso no tenía el presupuesto) y habría sido Harry Dresden, Mago e Investigador Privado. Cómo me hubiera molado. Oh sí, nena.

(2) Los investigadores de Rexona deberían centrar sus esfuerzos en productos tan naturales como el pollo asado. No sé por qué demonios, pero como agarres el muslo o lo que sea con las manos, el olor no se te va ni aunque te laves las manos dos veces con jabón. Eso sí que no abandona, y no el desodorante de cuatro euros el bote.

P.D.: Así quería ir yo, aunque en ninguno de los libros mencionan que Harry lleve sombrero. Creo que eso es de los cómics.

Written by stygyan

octubre 31, 2009 a 10:53 pm

Publicado en fotografía

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