La Guía del Sedentario Galáctico

Porque lo de Resurgiendo ya estaba demasiado visto

Una fantasía menos por cumplir

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Si hay algo notable en mi personalidad, es que soy influenciable. Muy influenciable. Yo era de los que de pequeño, después de ver Dragonball se liaba a ostias con el más cercano al grito de “¡Toma, Freezer!”. El día que ví el primer capítulo de Friends, se me antojó tener una cafetería cercana y molona a donde ir con mis amigos, y no el bar de mala muerte que frecuentábamos.

Por lo tanto, era absoluta y totalmente lógico que en el momento que vi Alta Fidelidad (sí, con John Cusack), se me metiera el gusanillo de asistir a un concierto “íntimo”. No me malinterpretéis; los conciertos multitudinarios son geniales (de hecho, la noche que vi a Blind Guardian en directo se me quedó grabada a fuego en lo más hondo), pero les falta algo… ¿la exclusividad, tal vez?

Laborda Manouche

¿A que si cerráis los ojos podéis escuchar las guitarras? Yo no.

No es lo mismo estar mil o dos mil personas, gritando y coreando y saltando y sudando y llenando la atmósfera de energía, que estar sentado en un bar pequeñito, viendo como un grupo toca en plan acústico ante un público de como mucho, cincuenta personas. Y debo decir que la experiencia fue genial.

Estábamos prácticamente todos (menos Dani, que tenía que estudiar): Bea, Isra, Dry, Eduard, Esther, Pablo, María, Juanjo… ¡incluso se presentó Carmelo!, aunque éste sólo por un ratito – ni siquiera se quedó a esperar a que llegaran, el muy aguafiestas.

Laborda Manouche

¿Os fijáis como jode las fotos un simple flash?

El grupo en cuestión se hace llamar Laborda Manouche trío. Pese a mi supuesta melomanía no sé diferenciar mucho entre géneros (ni siquiera sé qué diferencia hay entre el power metal y el epic metal, si es que hay alguna), pero según el cartel del concierto tocaron jazz y swing de los años 30. Estábamos bastante cerca del escenario, y debo decir que fue un lujo ver como los dos guitarristas rasgueaban las cuerdas, y la voz de la chica era suave, melodiosa y evocadora (aunque para la próxima vez espero que le pongan un micrófono por lo menos.)

Aparte del repertorio en inglés (la gran mayoría), tocaron un par de cancioncitas en francés, y para rematar, como bis, la famosa Bésame mucho.

El grupo

Sí. Estoy como una foca monje.

Y ahora que ha quedado ya claro que como crítico musical me iba a morir de hambre, os hago una pregunta… ¿a que os esperabais un relato porno, eh, guarretes?

P.D.: Se me olvidaba. El concierto fue en el bar Arrayán, en la calle del mismo nombre, por la zona de la Macarena. Y piensan hacer más, muchos más, así que estaos al ojo.

Written by stygyan

junio 14, 2009 a 10:58 pm

Publicado en Música

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2 comentarios

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  1. Que bonita la última foto, todos en grupo que pena que arderán todos ¬¬ (irónico)

    Tanent

    junio 15, 2009 at 12:20 am

  2. por que?, te los vas a comer asados o algo? U_u

    ismael

    junio 15, 2009 at 2:41 am


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